Cada vez tenemos más dispositivos que utilizan USB-C, contar con un buen cable de carga se ha convertido casi en tan importante como elegir un buen cargador. El cable Lisen USB-C a USB-C de 240W llega precisamente para cubrir las necesidades de quienes buscan una solución potente, resistente y preparada para los dispositivos actuales y futuros.
Su principal atractivo es la compatibilidad con el estándar USB Power Delivery 3.1 EPR, que permite alcanzar hasta 240 W de potencia cuando se utiliza con un cargador y dispositivo compatibles. Además, incorpora un chip E-Marker que permite gestionar correctamente la potencia y adaptar el funcionamiento a diferentes dispositivos.
Esto significa que no está limitado exclusivamente a equipos que admitan 240 W. El cable puede trabajar con diferentes niveles de potencia, incluyendo 240, 200, 170, 140, 100, 60 y 18 W, por lo que resulta mucho más versátil para utilizarlo con portátiles, tablets, smartphones, consolas, accesorios y otros dispositivos USB-C.
Pero Lisen no se ha centrado únicamente en la velocidad de carga. Este modelo también destaca por su construcción, con una longitud de 2 metros, protección reforzada, conectores soldados mediante láser y una resistencia certificada de hasta 40.000 flexiones. Es decir, está pensado para soportar el uso diario y los pequeños malos tratos que suelen sufrir los cables que utilizamos constantemente.
Además, incorpora protección frente a sobrecalentamiento, sobretensión, cortocircuitos y sobrecarga, junto con materiales orientados a mejorar su durabilidad. Una combinación que convierte a este cable en una alternativa interesante tanto para cargar un portátil como para tener un único cable USB-C de uso general en casa, la oficina o durante los viajes.
Compatible con USB Power Delivery 3.1 EPR para aprovechar hasta 240 W con equipos y cargadores compatibles.
Gestiona la entrega de energía y ayuda a adaptar la potencia a las necesidades del dispositivo conectado.
Una construcción diseñada para soportar un uso intensivo y repetido sin que el cable se convierta rápidamente en un residuo.
Una longitud especialmente práctica para utilizar el cargador con portátiles y otros dispositivos sin tener que estar pegado al enchufe.
Diseñado para ofrecer protección frente a sobrecalentamiento, sobretensión, cortocircuitos y sobrecarga.
El fabricante utiliza nailon reciclado procedente en un 92% de botellas PET para parte del embalaje y apuesta por materiales de menor impacto.
La gran característica de este cable es, sin duda, su capacidad de alcanzar 240 W. Se trata de una cifra pensada principalmente para equipos de alto consumo, como determinados ordenadores portátiles de altas prestaciones.
El estándar USB PD 3.1 EPR amplía considerablemente las posibilidades de USB Power Delivery, permitiendo trabajar con niveles de potencia superiores a los habituales 100 W de muchos cables USB-C convencionales.
Eso sí, hay algo importante que conviene recordar: un cable de 240 W no hace que cualquier dispositivo cargue a 240 W. La potencia real siempre dependerá del cargador, el dispositivo y los protocolos de carga compatibles. El propio sistema E-Marker del cable ayuda a que la electrónica pueda identificar sus capacidades.
Los cables USB-C básicos pueden ser suficientes para cargar un teléfono, pero cuando hablamos de ordenadores portátiles las exigencias aumentan. Un modelo compatible con PD 3.1 EPR resulta especialmente interesante para equipos que necesitan más de 100 W.
Según los datos proporcionados por Lisen, sus pruebas de laboratorio alcanzan resultados de carga elevados con determinados dispositivos compatibles. La marca cita, por ejemplo, una prueba con un MacBook Pro M4 y también menciona equipos como el Galaxy S25 Ultra y el iPhone 17 Pro Max.
Estas cifras deben entenderse como resultados obtenidos bajo unas condiciones concretas de laboratorio y con dispositivos, cargadores y niveles de carga específicos. En el uso real, los tiempos pueden variar considerablemente dependiendo del porcentaje de batería, temperatura, cargador y gestión energética del propio dispositivo.
Otro punto interesante es que no estamos ante un cable pensado únicamente para dispositivos de máxima potencia. Su compatibilidad contempla diferentes niveles, desde 18 W hasta 240 W.
Esto permite utilizarlo como cable principal para buena parte del ecosistema USB-C que tengamos en casa. Un mismo cable puede servir para cargar un smartphone por la noche, una tablet durante el día y un portátil cuando necesitamos más potencia.
Uno de los aspectos que más llaman la atención en este cable es su resistencia. Lisen afirma haberlo sometido a 40.000 ciclos de flexión, una cifra pensada para demostrar que puede soportar un uso frecuente.
También se especifica una resistencia a la tracción de hasta 80 kg. Aunque evidentemente no está pensado para utilizarse como cuerda ni para soportar cargas deliberadas, este dato da una idea del enfoque puesto por el fabricante en la robustez de la construcción.
La protección exterior está diseñada para soportar roces y un uso cotidiano exigente, mientras que los conectores soldados mediante láser buscan reforzar una de las zonas donde más suelen aparecer problemas en un cable: la unión entre el conector y el propio cable.
En un cable capaz de gestionar potencias elevadas, la electrónica interna adquiere especial importancia. Este modelo incorpora un chip E-Marker que identifica las capacidades del cable y permite gestionar correctamente la entrega de energía.
El fabricante también indica un sistema de protección frente a sobrecalentamiento, sobretensión, cortocircuitos y sobrecarga. La combinación de estos elementos está pensada para proporcionar una mayor tranquilidad durante la carga.
Sobrecalentamiento
Sobretensión
Cortocircuito
Sobrecarga
La longitud de 2 metros es otro de esos detalles que pueden parecer secundarios hasta que empiezas a utilizar el cable. Para un smartphone sobre la mesita de noche puede sobrar longitud, pero cuando utilizamos un portátil en el sofá, una tablet o un dispositivo situado a cierta distancia del enchufe, disponer de unos centímetros adicionales resulta muy práctico.
Además, Lisen asegura que su diseño permite enrollarlo hasta formar un disco compacto de aproximadamente 10 cm de diámetro. Así resulta más sencillo guardarlo en una mochila, bolsa de ordenador o equipaje de viaje.
La apuesta por la durabilidad también tiene una lectura medioambiental. Si un cable resiste durante más tiempo, se reduce la necesidad de sustituirlo continuamente. En este caso, Lisen combina esa filosofía con el uso de nailon reciclado en su embalaje y conectores fabricados con zinc.
La marca indica que el material del sobre utilizado en el embalaje procede en un 92% de botellas PET recicladas y afirma haber reducido un 74% la huella de carbono asociada a este apartado. Son datos proporcionados por el fabricante y, por tanto, conviene interpretarlos dentro de sus propias condiciones de medición.
Una de las mejores formas de aprovechar este tipo de cable es convertirlo en el USB-C principal de nuestra mochila. Al tener 2 metros y una capacidad de hasta 240 W, puede utilizarse con una gran variedad de dispositivos compatibles.
En lugar de llevar un cable específico para el móvil, otro para la tablet y otro para el ordenador, un cable de estas características permite reducir accesorios siempre que los dispositivos compartan USB-C y sean compatibles con los niveles de potencia correspondientes.
Especialmente para quienes utilizan portátiles USB-C, smartphones, tablets y otros dispositivos compatibles y quieren un cable resistente, largo y preparado para potencias elevadas. Para un usuario que únicamente necesita cargar un móvil a baja potencia, muchas de estas prestaciones pueden resultar innecesarias.
El cable Lisen USB-C a USB-C de 240W es una propuesta pensada para quienes quieren ir un paso más allá de los cables USB-C convencionales. Su gran baza es la combinación de PD 3.1 EPR, chip E-Marker y capacidad de hasta 240 W, que le permite estar preparado para equipos de alto consumo compatibles con este estándar.
A esto se suma una construcción especialmente resistente, con 40.000 flexiones certificadas, resistencia a la tracción de 80 kg, conectores reforzados y 2 metros de longitud. Son características que tienen bastante sentido en un cable que probablemente vaya a utilizarse a diario y transportarse de un sitio a otro.
También nos parece interesante que pueda trabajar con diferentes niveles de potencia, ya que no obliga a tener un cable distinto para cada dispositivo. Eso sí, conviene recordar que la potencia máxima siempre estará limitada por el dispositivo y el cargador utilizados, independientemente de que el cable soporte hasta 240 W.
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