Llevar un bebé en el asiento trasero de nuestro coche es lo más seguro, pero también puede provocar más de una distracción ya que, inconscientemente, no podemos evitar estar atentos a su estado y bienestar. Esto se traduce en echar de tanto en tanto un vistazo a los asientos traseros y si nos confiamos, podemos tener un problema. Evidentemente, no es recomendable usar el espejo retrovisor interno orientándolo hacia el bebé ya que perdemos visión de la carretera (tenemos el espejo retrovisor derecho, pero inevitablemente perderemos visibilidad) así que existen una serie de espejos extra que instalados en la luna de nuestro coche nos permite orientarlos específicamente al bebé. De todas formas, esto también nos puede hacer desviar la vista de la carretera. Otra solución sería contar con un monitor para coches, es decir, una cámara que situándola en la parte trasera del vehículo, mande una imagen a una pantalla que situaremos en el salpicadero donde menos moleste.
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