Todos los cables afean nuestro escritorio o molestan, en el caso de los ratones esto último es bastante evidente. Si hemos usado durante mucho tiempo ratones con cable no nos damos cuenta, levantamos de tanto en tanto el ratón para corregir las limitaciones de movilidad que impone el cable y pensamos que los ratones inalámbricos no son tan fiables como el cable. Pero lo cierto es que la conectividad por radiofrecuencia 2.4G va bastante bien, al menos para las necesidades ofimáticas. También podemos pensar que cambiar las pilas supone otra molestia ya que los de cable se alimentan directamente del ordenador, bueno, la mayoría de ratones inalámbricos gestionan muy bien la energía y se ponen en modo suspensión o se apagan si no los mueves durante un tiempo. Algunos modelos incluso cuentas con baterías integradas para no tener que estar pendientes de las pilas.
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