Está claro que no siempre se puede ir con sandalias, pero en verano resulta el calzado más cómodo, así que toca buscar en nuestro zapatero las que teníamos de la temporada pasada. En efecto, cuando empieza a subir la temperatura el calzado cerrado se vuelve literalmente asfixiante; tanto para nuestros pies como para los sufridos compañeros/as en esta vida.
El problema es que las sandalias es un tipo de calzado que empezamos a usar en el mes de Junio, más o menos a mediados, y le metemos caña todos los días hasta entrado octubre. Claro, es normal que cuando las saques del zapatero ya tengan un desgaste más que considerable, tanto en la suela como en el tejido.
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