Nada, que no hay manera que el niño/niña haga las tareas. Prefiere ir a la suya e ignorarnos, ni la amenaza del castigo consigue deponer su actitud. Este es un problema que ya no es que preocupe, exaspera al padre/madre más paciente.
¿Qué podemos hacer? en muchas ocasiones damos la batalla por perdida y acabamos nosotros haciendo las tareas en cuestión (recoger los juguetes, poner la mesa etc) pero sabemos que estas no son maneras. Seguramente en el colegio nos han dado algunas indicaciones al respecto «hacerle al nene una tabla de tareas y se la poneis en la nevera u otro sitio a la vista, si cumple con una de las tareas se le pone una estrella y cada «x» se le premia». La idea no parece mala pero…nos quejamos de los niños y muchas veces los padres también somos perezosos a la hora de hacer estas cosas…aunque si ya la tenemos hecha parece como que te animas a probar.
Resulta que el método funciona: conseguir un objetivo y obtener una recompensa supone un reto que los niños interpretan como un juego, lo que les lleva a hacer lo que se es dice por la sencilla razón de la motivación. Tal vez no sea la panacea, pero nos puede ayudar en determinados aspectos que nos urge solucionar.
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